Lejos de tus garras,
lejos de tu dios,
cerca de tu mente,
dentro, en tu interior.
Si empiezas a leer algo y te gusta, puedes continuar hasta el final
martes, 11 de marzo de 2014
miércoles, 5 de marzo de 2014
Un poema positivo
Deja tu cuerpo,
alza tus manos,
vive en silencio,
sigue escuchando.
Siente el aroma,
envuelve tu alma,
fluye en la brisa,
mece la calma.
Mira el remanso,
sigue su paso,
suelta la mente,
coge su estado.
alza tus manos,
vive en silencio,
sigue escuchando.
Siente el aroma,
envuelve tu alma,
fluye en la brisa,
mece la calma.
Mira el remanso,
sigue su paso,
suelta la mente,
coge su estado.
lunes, 3 de marzo de 2014
Zapatos nuevos
No hay nada como
estrenar unos buenos zapatos, levantarse una mañana, abrir la caja como si algo
mágico fuese a ocurrir, como si te esperase una gran sorpresa –aunque sepas que
ahí solo hay un par de zapatos-, como si esos zapatos te estuvieran esperando
para decirte algo, como si…
Entonces los coges, los
hueles –mmmm, huele a nuevo-, no sin antes acariciar su suela. Sí, sí, está
lisa, totalmente lisa, ni una rozadura, ni una mancha, ni una pequeña
piedrecita. Sabes que tú eres la primera, su virginidad te pertenece. Y ahora
sí, llegó el gran momento, ese esperadísimo momento, tu momento de gloria absoluta.
Arrancas el plástico de la suela como vagina expropiada de su integridad al
arrancarle su membrana y, ¡ta, ta, ta, chan!, tus pies ya están dentro de
ellos. Qué sensación, cuánta paz, están un poco fríos pero no importa, un
minuto de espera y comenzarán a estar calentitos.
Así, con tu pie a
temperatura estándar, comienza la rueda de reconocimiento. Todo el mundo sabe
que no es lo mismo verlos de frente que de perfil, y mucho menos de perfil por
el lado interno que de perfil por el lado externo, por eso es absolutamente
necesario mirarlos desde distintos ángulos. Ya te has mirado los pies durante
unos diez minutos y corres hacia el gran espejo –que sea de cuerpo entero,
aunque solo vayas a mirarte los pies-, pues solo él podrá darte el visto bueno;
eso sí, que no se entere de que llevas varios días decidiendo con qué ropa
combinarían mejor, pues quedaría poco profesional que alguien como tú dudase de
que la adquisición de esos zapatos se hizo sin tener en cuenta la ropa de tu
armario.
Definitivamente has
acertado, tu espejo lo confirma, te sientes más alta, más estilizada, más
bella, más atractiva…, sí, hoy estás cañón. Y es en ese preciso instante cuando
sientes que ya estás lista para salir a la calle. Cierras la puerta de casa y,
mientras giras la llave, te miras los pies –tus nuevos zapatos no merecen menos
atención-, sin duda son los responsables de que hoy brilles como una estrella.
Una vez en la calle,
comienzas a andar y, bueno, no son demasiado cómodos pero son nuevos. Ya se
adaptarán a tus pies, solo te rozan un poquito, aguantarás, es muy poquito.
Quizás si les pones una plantilla…, o tal vez si llevases un calcetín más fino,
aunque es invierno y puede que pierdas la sensibilidad de algún dedo. Total, si
tampoco pensabas ponértelos mucho. Qué más da, los compraste porque llevabas
toda tu vida esperando unos zapatos así, sí, toda tu vida, tú los habías
imaginado pero hasta ahora no habían sido creados.
Lo importante es que
son nuevos y sabes que gracias a ellos ahora estás más cerca de esas malditas
modelos que los lucen con tanto glamour, con esos trajes que solo sirven para
salir a la pasarela porque mezclan jerséis de lana con bikinis de licra, botas
de invierno con shorts sin medias, abrigos de paño de manga corta con camisas
de seda, forros polares con sandalias…, y es que se ven tan monas.
En ese momento miras
tus zapatos nuevos y te das cuenta de la realidad, ya eres una chica “fashion”,
ya vas a la última, tu “outfit” es perfecto, con ese “look boho” estás “in”,
tus pies llevan un “must”, un “it” y todos esos anglicismos que te dijeron:
“¡cómpralos, cómpralos, cómpralos!”. Hasta tu forma de andar ha cambiado, y no
porque ese pequeño rocecito esté mutando a gran ampolla, sino porque hoy puedes
comerte el mundo, nada puede fastidiarte el día, hoy estrenas zapatos.
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