Si empiezas a leer algo y te gusta, puedes continuar hasta el final
Yo ya no muero por ti,
por tus besos, tus abrazos,
por tu olor en mi almohada,
porque nos despierte el alba.
Y no es que ya no te quiera,
de verdad, que no te miento,
si yo quererte te quiero,
pero más me quiero a mí.
Y te fuiste sin más,
cobarde disfrazado
de hombre, de valiente, de leal.
Ni un giro de cuello,
ni un paso atrás,
huyendo como perro amedrentado
por la sombra de tan alto pedestal.
Cabeza disecada,
virilidad escasa,
pequeño todo en ti,
grande tu ignorancia.
¡No!, ¡detente!, ¡no vuelvas!,
¡no oses regresar!
Aquí nadie te extraña,
escoria ponzoñosa,
ahora vivo en paz.